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El proyecto

3. El faro como elemento del Patrimonio Industrial

La Carta de Nizhny Tagil define claramente qué elementos deben ser considerados con esta cualidad:

“El patrimonio industrial se compone de los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación. El período histórico de principal interés se extiende desde el principio de la Revolución Industrial, la segunda mitad del siglo XVIII, hasta la actualidad, incluida. Si bien también se estudian sus raíces preindustriales y protoindustriales anteriores. Además, se recurre al estudio del trabajo y las técnicas laborales rodeadas de historia y tecnología.” 

En cuanto a los valores del patrimonio industrial la Carta enumera los siguientes:

  • I. El patrimonio industrial es la evidencia de actividades que han tenido, y aún tienen, profundas consecuencias históricas. 

  • II. El patrimonio industrial tiene un valor social como parte del registro de vidas de hombres y mujeres corrientes, y como tal, proporciona un importante sentimiento de identidad. Posee un valor tecnológico y científico en la historia de la producción, la ingeniería, la construcción, y puede tener un valor estético considerable por la calidad de su arquitectura, diseño o planificación.

  • III. Estos valores son intrínsecos del mismo sitio, de su entramado, de sus componentes, de su maquinaria y de su funcionamiento, en el paisaje industrial, en la documentación escrita, y también en los registros intangibles de la industria almacenados en los recuerdos y las costumbres de las personas.

  • IV. La rareza, en términos de supervivencia de procesos particulares, tipologías de sitios o paisajes, añade un valor particular y debe ser evaluada cuidadosamente. Los ejemplos tempranos o pioneros tienen un valor especial.

Estas bases conceptuales constituyeron los fundamentos del “Catálogo de faros con valor patrimonial de España” elaborado en el año 2017 dentro de las actividades del Plan Nacional del Patrimonio Industrial del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Ministerio de Cultura.

Una cuestión crítica en todo análisis de un faro en activo es la consideración de que todos sus componentes evolucionan conforme se desarrollan nuevas tecnologías o se necesitan mejoras en el alcance y características de las señales que emite. En ningún caso el faro llega inalterado hasta nuestros días; su función es la ayuda a la navegación marítima empleando las tecnologías punteras en cada momento. La “fábrica” debe estar al día.     

El Plan Nacional de Patrimonio Industrial incluye íntegramente estos conceptos profundizando en otros, dirigidos a detectar y evaluar los valores patrimoniales del Bien Industrial. Se mencionan a continuación.

Criterios de valoración y selección de un Bien Industrial. Se utilizarán los siguientes criterios:

  • A. Intrínsecos: valor testimonial, singularidad y/o representatividad tipológica, autenticidad e integridad. Estos valores determinan el valor intrínseco del elemento y hacen referencia a la importancia del elemento en relación con otros elementos de su misma tipología. Es el análisis comparativo del elemento

  • B. Patrimoniales: histórico, social, artístico, tecnológico, arquitectónico y territorial. Los criterios recogidos en este apartado determinan el valor patrimonial de estos bienes culturales y hacen referencia a su valor histórico y social dentro de un periodo y sociedad determinada; a su valor tecnológico como respuesta al desarrollo y evolución de la técnica, de la industria y del arte de construir; al valor artístico de las formas y modos de construir, representativas de los paradigmas de la era mecanizada; a su relación con el territorio construido, sus implicaciones y derivaciones a otros elementos que se aúnan para definirnos un paisaje concreto. Es el análisis descriptivo del elemento.

  • C. De viabilidad: posibilidad de actuación integral, estado de conservación, gestión y mantenimiento, rentabilidad social y situación jurídica. Los criterios planteados en este apartado determinan el valor potencial del bien y hacen referencia a sus perspectivas de futuro, su nivel de conservación, su posibilidad de una actuación integral (inmueble‐mueble), su propiedad o situación jurídica, y por último la realización de unos estudios o plan estratégico que valore su viabilidad y rentabilidad social. Estos aspectos suponen una segunda etapa, la puesta en valor del elemento a conservar.

Particularidades en la aplicación a faros. Como se puede apreciar, un Faro puede contener diversos valores y por tanto su valoración debe atender a varios de los criterios anteriores. Sería la particularidad de los faros con respecto a otros elementos del patrimonio industrial. Queda una última cuestión: el Faro debe seguir en activo cumpliendo su misión principal que no es otra que la de servir de ayuda a la navegación marítima. En concreto se deben analizar los cuatro ejes siguientes:

  • i) La valoración constructiva y arquitectónica

  • ii) La valoración del sistema de iluminación y sus componentes

  • iii) La valoración y custodia de la documentación existente generada a lo largo de su existencia.

  • iv) Posibilidad de rentabilidad social a futuro

Con respecto al mantenimiento y conservación, el Plan Nacional de Patrimonio Industrial menciona lo siguiente:

  • I. La conservación del patrimonio industrial depende de la preservación de la integridad funcional, y las intervenciones en un sitio industrial deben, por tanto, estar enfocadas a mantener su integridad funcional tanto como sea posible. El valor y la autenticidad de un sitio industrial pueden verse enormemente reducidos si se extrae la maquinaria o los componentes, o si se destruye los elementos secundarios que forman parte del conjunto de un sitio.

  • II. La conservación de sitios industriales requiere un profundo conocimiento del propósito o los propósitos por lo que se construyó, y de los diferentes procesos industriales que pudieron tener lugar en él. Esto puede haber cambiado con el tiempo, pero todos los usos anteriores deben ser investigados y evaluados.

  • III. La preservación in situ debe considerarse siempre como prioritaria. Desmantelar y reubicar un edificio o una estructura sólo es aceptable cuando es preciso destruir el sitio por imperiosas necesidades sociales o económicas.

  • IV. La adaptación de un sitio industrial a uno nuevo como forma de asegurar su conservación suele ser aceptable, excepto en el caso de sitios de especial importancia histórica. Los nuevos usos deben respetar el material significativo y mantener los patrones originales de circulación y actividad, y debe ser tan compatible con el uso original o principal como sea posible. Es recomendable habilitar un área donde se represente el uso anterior.

  • V. Continuar adaptando y usando edificios industriales evita malgastar energía y contribuye al desarrollo sostenible. El patrimonio histórico puede tener un papel importante en la regeneración económica de áreas deterioradas o en declive. La continuidad que implica la reutilización puede proporcionar estabilidad psicológica a las comunidades que se enfrentan al repentino fin de una fuente de trabajo de muchos años.

  • VI. Las intervenciones deben ser reversibles y tener un impacto mínimo. Todo cambio inevitable debe ser documentado, y los elementos significativos que se eliminen deben ser registrados y almacenados de forma segura. Varios procesos industriales confieren un lustre que es integral a la integridad y al interés del sitio.

  • VII. La reconstrucción, o la vuelta a un estado conocido anterior, debe considerarse como una intervención excepcional que sólo es apropiada si beneficia a la integridad del sitio entero, o en caso de destrucción de un sitio mayor por violencia.

  • VIII. Las habilidades humanas involucradas en muchos procesos industriales antiguos u obsoletos son un recurso críticamente importante cuya pérdida puede ser irreparable. Es necesario registrarlos cuidadosamente y transmitirlos a las nuevas generaciones.

  • IX. Debe promoverse la conservación de los registros documentales, los archivos de las empresas, los planes de construcción, así como las especies de muestra de productos industriales.